Dios no es solo amor, es también fuego consumidor.

Romanos 2:4-6 
4 ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? 5 Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, 6 el cual pagará a cada uno conforme a sus obras..."

Contrario a nosotros, Dios es muy justo y ecuánime en sus juicios y su ira es una ira de justicia. Dios está airado por nuestro pecado, tanto el tuyo como el mío. Dios está airado por causa del pecado rampante en la humanidad. Por la violencia, por la maldad, por el abuso, por la corrupción y bancarrota moral, por el adulterio, por la fornicación, por los miles de abortos que ocurren en el mundo. Por el abuso de los miles de cristianos en el mundo. Dios está airado. 
Pero la mayor razón por la ira de Dios, es por el abierto rechazo a su Hijo Jesús, quien pagara por nuestros pecados en la cruz, incluyendo los míos. Muerte tal EL no la merecía, yo la merecía, tú la merecías, todos la merecíamos, pero Dios lo dejó morir en una cruenta cruz, por el amor que nos tienes.


Alguien me dijo recientemente, que "tu suenas como una persona enojada." Pero, como hijo de Dios, ¿cómo no estar airado o enojado por la condición moral y la ceguera espiritual que nos consume? ¿Cómo no estar airado por el pecado y la bancarrota moral? ¿Cómo no estar airado contra mi propio pecado y desobediencia? ¿Cómo no estar enojado por la mentira, el engaño y la perspicacia satánica y por el pecado que nos asedia?
¿Cómo no estar enojado por el pecado que nos rodea? ¿Cómo no estar enojado por causa de las almas que se pierden, mientras muchos de nosotros vivimos vidas pasivas e indiferentes ante lo que ocurre en nuestras comunidades, ante lo que ocurre en nuestros estados, ante lo que ocurre en nuestro gobierno? ¿Como no estar enojando ante la ceguera por todo lo que ocurre ante nuestros ojos?
Cabe aclarar que lo que muchos pueden llamar ira o enojo, es un alto sentido de indignación que debe haber en todo creyente hijo de Dios. Pero cabe aclarar que no es la ira lo que mueve a Dios ni lo que nos mueve a nosotros sus hijos, sino la compasión y el amor por las almas.
Veamos un pasaje (hay cientos de ellos en la biblia) que demuestran que el enojo y la indignación de Dios en nosotros contra del pecado y la maldad, va movido por su misericordia y amor. Porque es el amor lo que nos empuja a advertir, a predicar, a exhortar, a predicar a tiempo y fuera de tiempo.
Mateo 3:1-9 
(Compare con Marcos. 1.1-8; Lucas.3.1-9,15-17; Juan. 1.19-28) 
3 En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, 2 y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. 3 Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo:
Voz del que clama en el desierto:


Preparad el camino del Señor,
Enderezad sus sendas. 
4 Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre. 5 Y salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán, 6 y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados. 7 Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: !!Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? 8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, 9 y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras."
¿Acaso no suena Juan enojado por la hipocresía de los religiosos de aquel entonces? Sin embargo era el amor lo que lo impulsaba: "Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. 3 Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto:


Preparad el camino del Señor, Enderezad sus sendas."
El era una voz de uno que clamaba en el desierto.
Fue el mismo mensaje de Jesús y de Pedro. 


Hechos 2:32-40 
"32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. 33 Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. 34 Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, 35 Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. 36 Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.


37 Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? 38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. 


39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. 40 Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación."


¡Que Dios tenga misericordia de nosotros... de mí... de tí... de su pueblo... del pecador!

 

 

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